martes, 29 de septiembre de 2015

PROFESIÓN

Me molesta la estructura, el reloj, el huso horario.
La mañana, el desayuno, la cena, la merienda
La condición de que la comida cambie de nombre
La trasnoche, la madrugada, el énfasis de importancia
de las personas que cuentan que se levantan temprano.
No le veo la gracia a rescatar un momento por la hora
Es de suma importancia para mi orden, que llueva o que no llueva
Que haga frío o calor, que esté húmedo o seco
Pero que sean las 12, las 5, las 19 me tiene sin cuidado
Me perjudica emocionalmente la rutina
La pregunta de qué voy a hacer mañana?
La responsabilidad se vuelve una condena fundamental
Es la clave de todo, ahí donde se es responsable a secas

Es por donde se debe transitar en la vida.

2 comentarios:

  1. Me gusta la vertiginosidad que declara la lectura del poema. La insensatez que amerita el uso cotidiano de las costumbres sociales, se ve ridiculizada ante la bofetada que le propina la autora. Un poeta es un rebelde. O quizás un caprichoso. Ambos términos pueden ser amigos, dependiendo del contexto en donde se los cite. En este caso, en una discreta opinión, la poeta es una rebelde social que gusta patear escritorios. Un abrazo grande

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