miércoles, 31 de octubre de 2018

Documental: Donde Vamos. Moviemiento Feminista en Argentina 2018



lunes, 17 de septiembre de 2018

Nadie puede tener tanta razón y nadie puede estar tan equivocada.
Menos yo en ésta frase, que si tengo mucha razón y casi no estoy equivocada.

miércoles, 5 de septiembre de 2018


Sabré sostener en mi memoria 
la piel de mujer adorada o reprimida,
pero nunca podré ser otra distinta a la que soy.

domingo, 5 de agosto de 2018

Una epifanía genética.

La abuela Rosa siempre se preocupaba por lo que la gente opinaba, por ej. Si hablábamos en vos muy alta ella decía: 
_ ojo, no digas eso tan fuerte, mirá si te escucha alguien por la ventana… 
Ella le daba un lugar muy importante a la opinión del otro, pero también siempre decía lo que pensaba más allá del lugar a réplica. 
Ayer hice un test que se llama “la ventana de johari” que consiste en medir la escala de: cuánto te importa lo que los demás te digan y cuánto decís a los demás de lo que realmente pensás?
El resultado puede ser la libertad o lo oculto, y descubrí, con mi resultado, que la abuela era una persona libre.
Una epifanía genética.

lunes, 9 de julio de 2018

La calle del 92


Lejana la vereda, la calle en bicicleta.
los walkman con canciones de Roberto y Gustavo,
la pelota de tenis. El barrio, pero de antes,
el de dejar afuera la mochila y la llave.
La flor de sapo, el “paráiso”  y los huevos de gallina.
El odi, el juan, la pitufina,
esos de callejeros con derecho a las casas.
Los álbumes de figus con olor a frutilla,
las heladas, el guardapolvo blanco.
La intrépida señora metida de la cuadra
que al final te cuidaba, pero se hacia la sota.
Las mojarritas fritas de la tarde de pesca.
La escuela 22, el comercial, el patio de la abuela.
Los recuerdos afloran y es de noche,
y la noche se vuelve primavera.

martes, 6 de marzo de 2018

Todos los 6 de marzo cumplía años mi abuela Rosa, también García Márquez, pero eso no lo supe hasta hoy, es que esos días estaba ocupada en los cumpleaños de mi abuela.
Ahora ya no cumplen más… Bueno, cumplen en el recuerdo de alguien vivo, pero cumplir lo que es cumplir…
Yo creo que los muertos festejan los cumpleaños el día de su muerte, pero eso los vivos no lo sabemos, es cosa mía.
Me imagino que para ellos el día de su cumpleaños en la tierra es como para nosotros el día que fuimos concebidos, esa fecha no se la acuerda nadie, y hasta que uno no nace, está ahí en suspenso, lo mismo que la muerte…
La única esperanza que tenemos los vivos con los muertos es volver a verlos el día que nos morimos, y de paso con eso nos aseguramos de que la muerte sea un lugar feliz.
Recuerdo las historias como las contaba la abuela, y es que yo no sé si eran así, o eran “su historia” sumada a sus recuerdo, y yo que sé si así me las contaba?, o son mis recuerdos sumados a sus historias.
Yo me pregunto si en el mundo de los muertos se encontró con su hermano que se fue volando con el viento, de lo que estoy segura es que está con el abuelo, porque hasta donde sé, él la vino a buscar, y espero que se haya llevado a las nenitas que jugaban arriba de la mesa cuando yo no veía.
La abuela también hablaba con los perros pero yo nunca pude entender que era lo que se decían, es que el idioma de los perros no es materia corriente en las escuelas de los humanos.
Por eso acá estoy hoy, con un cumpleaños menos, generando recuerdos, porque como dijo Gabriel, “La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla”.